In Tempore Sueborum desvelará el misterio de la iglesia de Santa María Nai

Un georadar permitirá comprobar si bajo el actual templo aparecen los restos de la catedral sueva

OURENSE, 17 de enero de 2018.- El proyecto In Tempore Sueborum es mucho más que solo una exposición de joyas que forman parte del patrimonio nacional de diez países europeos. Esconde un amplio aparato de investigación científica que se refleja en el catálogo, en las vitrinas, en el volumen de próxima publicación sobre 60 temas a cargo de otros tantos especialistas internacionales, el ciclo de conferencias y algo más. Ese algo más es el interesante proyecto, ya anunciado, de investigar en la histórica iglesia de Santa María Nai.

Fachada del edificio barroco de la histórica iglesia.

Cuando se desmonten las vitrinas de esta gran exposición, sobre el pavimento de la mencionada iglesia se va a pasar un georadar que permitirá comprobar si procede llevar a cabo la excavación arqueológica de tan interesante solar. Como es sabido, desde siempre se viene diciendo, por parte de algunos ciudadanos, que bajo esta iglesia barroca pudiera encontrarse la primitiva iglesia del siglo VI dedicada a San Martín de Tours. De momento, lo que hay es un debate científico al respecto, es decir, que mientras unos especialistas vienen sosteniendo que en el subsuelo de Santa María Nai pudiera haber sorpresa, otros, como Carrero Santamaría consideran que no estaría ahí la primitiva catedral. Ante esta inseguridad, In Tempore Sueborum va a permitir que se resuelva el enigma de modo que a lo largo del presente año es posible que se pueda actuar con rigor científico bajo las bóvedas de dicho templo. Lo de pasar el georadar en un monumento ourensano no es nuevo, pues hace algunos años se hizo lo mismo en la catedral, con el apoyo de la Universidad de Vigo, y esa acción permitió detectar los cimientos del coro pétreo en los primeros tramos de la nave central, estructuras funerarias bajo la nave norte y restos metálicos, entre ellos una puerta, a occidente.

Ciertamente bajo esta iglesia pervive un misterio. Olga Gallego señala que este es el templo más antiguo de la ciudad, y que date probablemente del siglo VI. Aquella primera iglesia fue reconstruida por el obispo Ederonio en 1084, tal como reza la inscripción sobre la puerta lateral, por la que en tiempos se accedía al claustro y cementerio de esta iglesia. Se trataría de un inmueble románico, de pequeñas dimensiones, a juzgar por noticias que nos quedan de Muñoz de la Cuenva, pero Gallego señala que las evidencias no nos permiten pensar en un edificio románico pues, fijándonos en las ocho columnas tardorromanas o germánicas que luce la fachada barroca, ya fuesen de la primitiva iglesia o de un edificio de carácter civil.

Santa María Nai fue lugar de enterramiento de los obispos de Ourense hasta que se construyó la actual catedral. La documentación desvela el nombre de algunos obispos inhumados en Santa María Nai, bien en la capilla que tenía dedicada a San Ildefonso o en la de Santiago. El edificio que hoy contemplamos es del siglo XVIII. Fue construido en 1722 por orden del obispo Juan Muñoz de la Cueva una vez derribado el primitivo templo, acción que tuvo lugar en 1717 bajo el pontificado de Siuri.

Este templo esconde bajo su pavimento un gran interrogante histórico e arqueológico.

En la fachada norte, sobre la puerta, fue colocada una inscripción en 1722 que alude a la basílica que había levantado Ederonio en el siglo XI. Masdeu la tradujo del latín y viene a decir: “Está abierta para todos la puerta de este sagrado templo. Los fieles cristianos derramen aquí sus corazones delante de Dios y lloren amargamente sus pecados y entrando así afligidos salgan alegres porque Jesucristo perdona las culpas a quien las confiesa y las llora. El obispo Ederonio empezó la fábrica de esta iglesia en la era de 1122, año de 1084”.

En esta iglesia residían el estudio de Gramática de la catedral así como la Cofradía de Santa María Nai. El debate sigue abierto acerca de si en el solar de dicho templo estaba la primitiva catedral de la diócesis. Eduardo Carrero Santamaría piensa que en Ourense la pérdida de la catedral previa o el hecho de que pudiese encontarse en obras llevó “a la adaptación de un templo cercano o al uso de la capilla episcopal, en este caso Santa María la Madre, como catedral eventual”. Este investigador considera que no es fácil sostener si el conjunto episcopal ourensano “gozó, desde un inicio, de dos iglesias dedicadas a la Virgen y a San Martiño”.

Carrero señala que en su dudosa autenticidad el documento por el que Alfonso III restauró la sede en el año 886 menciona una advocación triple, a la Virgen, a San Martiño y a San Juan Bautista. Con este documento Núñez Rodríguez propuso dos líneas de interpretación, la primera, que Ourense tendría un templo con la citada triple advocación, y la segunda, que defendían López Alonso y Cuevillas, es la de la existencia de dos templos, uno para el obispo, el de Santa María, y otro para los fieles, el de San Martiño. Y a estos templos habría que sumarle un tercer inmueble como baptisterio, dedicado a San Juan Bautista.

No cree Carrero que en Ourense se pueda hablar de un conjunto episcopal con catedral doble pues señala que la existencia de dos templos paralelos se apoya en “testimonios legendarios, en piezas reaprovechadas y en la generalizada opinión de una mayor antigüedad de Santa María la Madre frente a San Martiño”. Benito Fernández Alonso y Del Castillo sostuvieron que Santa María Nai no existió antes del siglo XI, que es cuando la edificó Ederonio “para hacer las funciones de catedral, ante el lamentable estado en que debía hallarse la original iglesia prerrománica de San Martiño”. Esa iglesia pequeña acogió el culto catedralicio hasta, dice Carrero, cerca del año 1132, momento en el que se empezaría a levantar la actual basílica, consagrado su altar en 1188. Le parece evidente que dicho templo edificado por Ederonio era una fundación ex novo.

Según Del Castillo, los famosos capiteles procederían de la original y primitiva catedral de San Martiño. Carrero Santamaría señala que de acuerdo con el sustrato tardorromano sobre el que se levantan tanto la iglesia de Santa María como el resto del palacio episcopal ourensano, “los capiteles pudieron reaprovecharse de otro edificio de la zona”. Por ello concluye que la sede catedralicia de esta ciudad se ubicaba “en un lugar similar al actual”, que dispondría, al norte, de una capilla bautismal dedicada a San Juan Bautista, y de un atrio.

Ederonio, por su parte, mandaría edificar Santa María Nai con el objetivo de celebrar allí el culto episcopal mientras se reformaba la sede de San Martiño, muy deteriodada debido a las incursiones foráneas. En otras diócesis se dio el caso de uso de una iglesia auxiliar a la catedral, pensemos en Tui, en Astorga, también en León y aún en Ciudad Rodrigo. Santa María Nai nunca tuvo el carácter de iglesia autónoma, como si fuese un templo parroquial más sino que siempre dependió del cabildo catedral.

Rivas Fernández también defiende que la función de Santa María Nai sería más secundaria añadiendo que “la tan mentada aula u oratorium -equiparable por tanto a una ecclesiae martirial-, luego bajo el patronazgo de San Martín de Tours, estuvo situada más o menos en donde luego se levantó la catedral románica, que como es natural seguiría dedicada igualmente al Torunense”. E insiste en que la obra románica de la catedral “no se levantó en solar de nuevo cuño, disociado o desconectado del recinto sagrado preexistente, sino que es la directa heredera de otra u otras edificaciones sagradas que como ecclesiae de santos se asentaron en este mismo lugar”.

La investigación nos sacará pronto de dudas. ¿Qué sería lo más espectacular que pudiese aparecer bajo Santa María Nai? Sin duda, los restos de ese supuesto templo del siglo VI, dedicado al santo de Tours. Si así fuese, estaríamos hablando del primer templo de la cristiandad dedicado al turonense. En In Tempore Sueborum se muestra una loa que a esta santo le dedicó en el VI Martín de Dumio o de Braga. Y en esa loa destaca la edificación de una iglesia de elevada altura. ¿La encontraremos bajo la fábrica barroca actual? Aquí hay que destacar la excelente disposición que para estos trabajos que, junto con la Diputación, ha demostrado el obispo de Ourense, Leonardo Lemos.

 

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