El ungüentario de In Tempore Sueborum que representa la lucha de Vigo por su patrimonio

La pieza expuesta movilizó años atrás a la ciudad para exigir a la Xunta su devolución 

OURENSE, 8 de febrero del 2018.- Recientemente visitaron In Tempore Sueborum los miembros de la Asociación Amigos de los Pazos, cuya sede está en Vigo. Aparentemente este colectivo no tiene relación con la exposición y sin embargo no le falta. En una de las vitrinas de la iglesia de Santa María Nai se expone cerámica de importación. Y entre esas piezas destaca un ungüentario que no es una pieza cualquiera. Es el ungüentario de Vigo, por el que la ciudad se movilizó en su día para exigir a la Xunta su devolución. Se trata de un ungüentario bizantino hallado en el año 2002 durante un control arqueológico llevado a cabo en las obras de prolongación del túnel de O Areal en Vigo.

Como la Xunta se lo había llevado para Santiago, la citada asociación, con el apoyo de otros colectivos ciudadanos vigueses, iniciaron una intensa campaña , cuya actividad se inició en el año 2005. Publicaron un manifiesto titulado El ungüentario es de Vigo. Junto a esta campaña, la Asociación Amigos de los Pazos iniciaba otra para erradicar la idea que aún tiene un sector de la población en e  sentido de que Vigo es una ciudad sin historia. El ungüentario se convirtió en un símbolo de la lucha de toda una ciudad por recuperarlo. Eran los tiempos del conselleiro de Cultura Jesús Pérez Varela, que ordenó se llevase la pieza a Santiago. Su sucesora, Ánxela Bugallo, se resistió a devolvérselo a la ciudad olívica.

La pieza cerámica había sido encontrada en las obras de prolongación del túnel do Areal. FOTOS: Alberte Paz.

Aquella campaña reunió firmas de 3.800 personas y se adhirieron entidades, asociaciones y personalidades varias. La iniciativa se hizo muy presente en los medios de comunicación. El 18 de octubre del 2006 la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia desestimaba el recurso del Concello de Vigo y declaraba que era facultad discrecional, no arbitraria, de la Xunta fijar el museo en el que debía custodiarse la pieza. Tras una intensa campaña, el 12 de marzo del 2008 llegaba la resolución del TSXG por la que requirió a la Consellería de Cultura para que respondiese si iba a cumplir de forma inmediata el acuerdo del Parlamento de Galicia, de devolver el ungüentario a Vigo. La consellería contestó que iba a depositar la pieza arqueológica en el Museo do Mar, ubicado en Vigo, retirándola del Museo das Peregrinacións en Santiago. Estos días se puede contemplar en Ourense en la exposición sobre el tiempo de los suevos. Pero los Amigos de los Pazos aún desean que en vez de tener su lugar de custodia en el museo de Alcabre acabe siendo depositado en el Museo Quiñones de León, en Castrelos, Vigo.

Estos recipientes servían para contener agua de manantiales próximos a los santos lugares, u óleos de los templos de Tierra  Santa para los enfermos.

Esta pieza es común en áreas mediterráneas orientales, especialmente en Palestina, Turquía o Siria. En la Península Ibérica se concentran los ejemplares documentados en las zonas costeras de ls principales núcleos bizantinos de la Hispania bizantina, en la costa mediterránea. Que haya aparecido en Vigo está relacionado con el desarrollo comercial a gran escala con el Mediterráneo oriental entre los siglos VI y VII.

El ungüentario es un pequeño contenedor cerámico de forma fusiforme con una dimensión que no sobrepasa los 22 centímetros.
Tiene cuello tubular en le que destaca una pequeña orla que se identifica como elemento de tope para el tapón. Las paredes del cuerpo se van engrosando a medida que llega a la base apuntada, lo que le da una robustez a la pieza que permite garantizar la seguridad del contenido durante su transporte.

El color ocre anaranjado se debe a su cocción a elevadas temperaturas y el acabado se hizo mediante un engobe aplicado por inmersión, que no cubre toda la pieza. En su interior conserva marcas de torneado y resinas impermeabilizantes. Cerca de la base presenta un sello estampillado de tipo cruciforme. Esta clase de ungüentarios se halla muy extendida en Éfeso y Saraçhane. Ese tipo de estampillas podría ponerse en relación con nombres de altos funcionarios eclesiásticos, de modo hipotético. El contenido se desconoce aunque probablemente contuviese agua bendita. Pero no menos cierto es que al estar revestido interiormente por esas resinas bien pudiera dedicarse el recipiente a contener ungüentos santificados para uso de enfermos. Por ello su distribución está asociada al contexto de las peregrinaciones que se hacían a Tierra Santa, iniciadas en el siglo IV.

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