Luís Fontes dice que In Tempore Sueborum hace justicia a un período olvidado por la historiografía europea

El arqueólogo portugúes mostró su amplio conocimiento de una zona capital en el Reino Suevo

OURENSE, 23 de abril de 2018.- El profesor Luis Fontes, de la Unidade de Arqueologia da Universidade do Minho, en Braga, miembro del Instituto de Ciências Sociais, Universidade do Minho, Gualtar, en Braga, ofreció la última conferencia del Foro La Región sobre In Tempore Sueborum y la dedicó a conocer Braga y Dumio durante el Reino Suevo. Se trata de un tema fascinante para ver cómo eran estos dos lugares actualmente en el Norte de Portugal.

Señala el profesor que el siglo VI es un período fundamental para comprender “los múltiples aspectos que caracterizan tanto el final del dominio romano como el nacimiento de los reinos cristianos altomedievales, siendo generalmente aceptado que la emergencia del Reino Suevo y la acción organizativa de la Iglesia Bracarense, protagonizada por San Martín de Dumio, constituyen dos significativas expresiones de la vitalidad sociocultural de las poblaciones del Noroeste peninsular”.

Fontes es un gran conocedor de la arqueología bracarense. FOTOS:Alberte Paz.

Con el apoyo de los datos arqueológicos obtenidos en las excavaciones realizadas en la ciudad de Braga y en el que había sido monasterio de Dumio, abordó, a partir de los tópicos de las arquitecturas y de las estructuras de poblamiento, de la morfología y topografía cristianas antiguas, los procesos de continuidad y de cambio, patentes en la ciudad de Braga, en su periferia y en la región que polarizaba al tiempo del Reino Suevo.

El ponente señaló que en Dumio se ha inaugurado un centro museológico e invitó al público a visitarlo dada la importancia del lugar. Fontes defendió que nuestra historia actual no puede olvidar los dos siglos del reino suevo. Añadió que In Tempore Sueborum hace justicia a un periodo histórico olvidado por la historiografía europea. “As próximas décadas van rehabilitar o tema do reino suevo”, dijo con plena creencia en esta afirmación. Destacó las transformaciones habidas en Braga en aquel tiempo de los suevos, un tiempo extraordinario de renovación cultural, una especie de renacimiento cultural de la Edad Media. “Braga é o polo central do Miño e a capital romana da Gallaecia”. Los registros arqueológicos confirman los documentos en un periodo de continuidad constructiva de iglesias. Dumio es el mejor ejemplo de cómo el poder político invierte en un gran templo en el que simbolizar que el cristianismo es su religión. Fontes menciona la convergencia de intereses entre las élites religiosas y políticas.

Luis Fontes mencionó la Braga del tiempo de los suevos, ocupada en sus 45 hectáreas de espacio urbano. Ello ayuda a comprender cómo influyó en adelante. Un repaso fascinante de una tierra con una historia impresionante. El paisaje cristiano indicó el ponente, está repleto de advocaciones de santos orientales. Al norte de la ciudad se instalarían los monasterios de Dumio y San Fructuoso de Montelios.

Luís Fontes tiene una amplia experiencia como arqueólogo tanto en Dumio como en Braga. Así, del antiguo monasterio de Dumio, sus ruinas arqueológicas junto con el túmulo de San Martín constituyen una referencia internacional de la arqueología cristiana poniendo en un lugar destacado a Braga. Las ruinas de la basílica sueva de Dumio se localizan en la actual iglesia parroquial. Mandada construir por el rey suevo Carriarico allá por cerca del año 550, fue consagrada a San Martín de Tours como voto de agradecimiento por haberle curado a su hijo. Y esa basílica fue elevada a sede episcopal por San Martín de Dumio, hacia el año 558, tras la fundación deun monasterio adaptando para tal fin una villa romana.

El ponente habló de la riqueza social, económica, política o religiosa del entorno bracarense en una época de máximo interés..

Por las excavaciones arqueológicas allí realizadas en 1987 se sabe que allí hay vestigios de ocupación del local por lo menos desde el siglo I hasta la actualidad, destacando la presencia de elementos del templo suevo, del siglo VI y de su reedificación altomedieval, en los siglos IX y X, señala Fontes. Esto confirma las ruinas observadas en el siglo XVIII. Los restos de la basílica sueva ocupan una superficie superior a los 750 metros cuadrados. Quedan restos, indica Luís Fontes, de la fachada, de la nave, del espacio cuadrado central y de la cabecera. Se consiguió reconstituir el trazado del primitivo templo, dotado de poderosas paredes de cantería, como indica el profesor. Presenta planta de una sola nave y cabecera trilobulada, inscrita en el modelo de iglesias orientales que a partir de los siglos VI y VII invadieron el occidente europeo, señala este investigador.

La singular envergadura del edificio puede entenderse al haber sido de fundación regia con la que, en opinión de Luís Fontes, se pretendió reafirmar no solo el poder suevo sino también la conversión del rey y de su pueblo al cristianismo, conversión consolidada con Martín de Dumio. El edificio presenta 33 metros de longitud y 22 de anchura máxima, dividido en tres espacios, es decir, una nave rectangular, con paso hacia un espacio cuadrado central marcado por una arcada triple apoyada en cuatro pares de columnas, que formarían un iconostasio de triple vano; un espacio cuadrangular central, que se elevaría en una torre linterna y que se prolongaría lateralmente en sendos ábsides semicirculares, originando una especie de transepto. Los muros de estos ábsides lucirían columnas adosadas. Además tenía una capilla mayor, igualmente de planta semicircular, más elevada y a la que se accedía por tres gradas. Este templo marca el modo del servicio litúrgico de la época sueva, es decir, con separación del santuario y del coro, de la zona de la nave.

Planta de la iglesia monacal dumiense, según Fontes.

Al ser edificado el monasterio, este templo quedaría integrado en el conjunto monacal asumiendo probablemente, señala Fontes, las funciones de una basílica monástica. A este investigador le parece más probable que el primitivo templo conformase un conjunto monacal antes que episcopal, por la proximidad de la sede episcopal de Braga, para la que irían varios obispos de Dume, acumulando el respectivo obispado bien como el carácter excepcional del mismo.
Una vez edificada la basílica y reconvertida una villa en monasterio, en el siglo VI, no parece, dice Fontes, que hubiese grandes transformaciones, habiendo testimonios arqueológicos de que fue ocupado hasta el siglo IX. En la siguiente centuria se ubica la reedificación de la iglesia dumiense, que fue también una ampliación de modo que la planta pasó a medir 35 metros de larga por 23 de anchura en la zona del crucero, y la nave fue ensanchada hasta los 11,5 metros. En el interior hubo cambios importantes.

Dadas las dimensiones del primitivo templo dumiense, sostiene Fontes que es más propio de un uso restringido a la comunidad de monjes mientras que el de la segunda fase, con nave prolongada y zona bautismal, parece pensado para acoger a un mayor número de fieles. Esto sucede en casos de constitución de parroquia. Así, Luís Fontes considera que en Dumio se constituiría una parroquia desarrollada desde el año 886, cuando se produjo la transferencia del obispo dumiense Sabarico, para la sede de Mondoñedo, con la extinción del monasterio, y el año 1103, fecha de la restitución de Dumio a Braga, quedando integrado en su diócesis. Y esa reintegración se habría efectuado como parroquia. El investigador afirma que Dumio conoció la ocupación sin notables discontinuidades apreciándose en sus vestigios arqueológicos una evolución acerca de la cual se puede decir que existen elementos fruto de una cierta creatividad local o regional, aunque la romanidad es inequívoca.

Luís Fontes es también un buen conocedor de las acciones arqueológicas llevadas a cabo en otro de los puntos fuertes de Braga, la catedral metropolitana y primada de Portugal. En este importante edificio, por iniciativa del Instituto Portugués do Patrimonio Histórico, se realizaron trabajos arqueológicos entre los años 1996 y 1998 en dicha sede arzobispal, llamada todavía hoy catedral “Primaz das Espanhas”, dada su notable antigüedad. Del período comprendido entre los siglos IV-V al X-XI, se ha encontrado que en el subsuelo de la catedral, hay restos de un edificio de fundación romana que fue varias veces reformado. El cambio más importante habla de un edificio amplio, de planta rectangular, orientado en sentido Este-Oeste. Estaba pavimentado con una argamasa sólida, del tipo opus signinum, asociado a paredes divisorias interiores, pilares y una solana de puerta, en la fachada sur. Podría haber tenido tres naves aceptándose su integración en un modelo basilical paleocristiano. Ahí se encontraron dos sarcófagos marmóreos, de tipo paleocristiano, quizás procedentes de talleres escultóricos del sur peninsular y del sur de la Galia, como el hallazgo de teselas de vidrio, comunes en la decoración de templos cristianos del área de Ravena y Milán, material frecuente en los siglos V y VI. La ocupación de ese edificio hallado bajo la actual catedral bracarense podría haber registrado ocupación hasta los siglos X y XI, siendo demolido para iniciar la nueva catedral de la ciudad, obra que tuvo lugar bajo el pontificado del obispo Don Pedro.

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